jueves, 16 de abril de 2015

LOS CONCHEROS DE LA PENINSULA DE NICOYA, COSTA RICA

GENERALIDADES

A lo largo de la costa marina y de la desembocadura de los ríos de la península de Nicoya se encuentran, en casi todas las bahías y estuarios, unas acumulaciones de conchas revueltas con tiestos o fragmentos de cerámica y partes de objetos de piedras, restos líticos, que a veces llegan a formar montículos.


Los concheros, ya sea en forma de montículo o no, se ubican en posiciones estratégicas con respecto a las diversas actividades económicas del grupo social que los formó, constituyendo un magnifico registro de la vida cotidiana de estos pueblos. Por ejemplo hay concheros más relacionados a una economía de pesca y recolección de estuario que de costa marina. Otros pueden tener ambos tipos de pesca y recolección, más un contenido agrícola. Por demás está mencionar la caza general, fuente no solo de carne, sino de sub-productos indispensables para la vida cotidiana. La caza no solo proveía carne, sino muchos productos necesarios para elaborar con ellos artículos de primera necesidad, tal el caso de cueros, huesos y tendones, además de materia prima para la confección de artesanías comunes y rituales, por ejemplo plumas, colmillos, pieles, etc.

Los valores estratégicos en la ubicación de algunos de estos concheros fueron tan importantes, que se tiene evidencia de ocupación doméstica (continua o discontinua) desde al menos 500 a.C., hasta años cercanos a la llegada de los europeos a eso de 1563 d.C. Lógicamente los años de mayor evidencia socio-económica siempre estarán entre los años 700 a 1500 d.C., con un auge definitivo alrededor de los años 850 a 1350 d.C. Esta clase de conchero lo denomino de clase A, o sea, ocupación secuencial completa (tomando de base la cerámica). Otros concheros serán uni o multi-componentes (Clase C y B), de acuerdo a la cantidad de fases cerámicas en ellos contenidos.




El conchero se forma a partir de los desechos de la vida común, pero también los hay con evidencia de actividades especiales, ya que los mismos desechos (huesos, conchas, pieles, plumas, etc.) eran la materia prima para la elaboración de artesanías de diversos calibres y herramientas para trabajar y cazar, tales como punzones, cuchillos, puntas de armas (lanza, flecha, vara de atlatl*1) etc.

Un error muy corriente es suponer que el conchero se establece como una especie de sitio elegido para depositar la basura. El conchero se forma lentamente con los desechos de todas las actividades domésticas simples y complejas realizadas en el poblado y no en un lugar distinto, sino en los espacios libres entre las casas. A pesar de las molestias causadas por los fuertes olores de los desechos, estos eran en general materia prima. Los talleres de proceso y trabajo se hallaban ahí mismo, de manera que las ventajas superaban las desventajas.

Por supuesto que también existen concheros dispersos, simples, con un contenido de clases de materiales orgánicos e inorgánicos muy limitado. Estos casos (concheros clase D) si se pueden considerar basureros simples. En este caso el conchero se forma de un modo más rápido y concentrado, pues se trata de uno o dos ranchos a los cuales se llevaba la cosecha de temporada, quizás para procesar y comerciar cierta cantidad y consumir otra. Una vez acabada la temporada de recolección, el núcleo familiar se trasladaba de sitio.

Otra clase de conchero (clase E) está constituido casi exclusivamente por desechos de una especie de molusco o gasterópodo, debido a que fueron lugares donde se llevó la recolección de varias temporadas, procesándola ahí mismo en una primera fase y llevándose al poblado la parte útil.



FORMACION Y EVOLUCION DEL CONCHERO

1-Elección del sitio

Dependiendo de la época o periodo arqueológico variaba el punto geográfico en donde fundar un asentamiento. Pero algo que todos buscaban en primera instancia era una fuente de agua potable de la cual suplir las necesidades básicas. El tipo de terreno debía ser drenado y con poca inclinación, para que durante la temporada de lluvias el exceso de agua no convirtiera el emplazamiento en un barrizal, si es que la actividad del grupo se practicaba en esa etapa del año.

Superficie de conchero en época de lluvias. A pesar del ganado vacuno que transita el lugar, no se forma lodazal. 


Los aspectos llamativos del sitio elegido iban conforme al interés del grupo en términos económicos, pues eran factores más allá de la agricultura lo que en este caso buscaban.

Lo principal era la fauna del agua salada del litoral y de estuarios. Del litoral se practicaba la pesca con redes, arpones y trampas, además de la recolección muy abundante de caracoles y bivalvos tanto de playa, como de arrecife. Ampliaban estas actividades en los estuarios donde se encontraban especies diferentes y muy abundantes, como la chucheca (Anadara grandis) y la piangua (Anadara tuberculosa), por citar dos muy conocidas. Teniendo los anteriores elementos, cualquier comunidad podía satisfacer gran parte de sus necesidades alimenticias. La cacería que proveía la carne era fácil de practicar, siendo las especies más comunes encontradas en los concheros el venado, saíno, monos, aves diversas y reptiles, desde garrobos e iguanas, hasta cocodrilos.

Un elemento que fue importante es la arcilla para la fabricación de vasijas, pesas de red y adobes, entre otras cosas, pero no era fundamental que estuviera el yacimiento muy cerca del poblado, pues este es un elemento fácil de transportar. Solo en comunidades con una importante población y una industria cerámica con excedentes importantes, se hacía indispensable que la o las fuentes de arcilla estuvieran aceptablemente cerca de la comunidad.

Las tierras aptas para una agricultura de alto rendimiento son casi nulas en el litoral nicoyano. Los pequeños valles y las colinas circundantes de suave pendiente sirvieron para una agricultura itinerante, de barbecho. Pero si estuvo muy desarrollada la plantación de palmas y de frutales. En los concheros se encuentran infinidad de rompenueces con los que se procesaba la almendra del coyol (Acrocomia vinífera) y de la palma real (Scheelea rostrata). Estas palmas formaban verdaderos bosques hasta no hace mucho tiempo atrás, y sabemos que en forma natural ese “bosque” no se forma.

El cacao, nance, aguacate, níspero, eran árboles escogidos para plantación, conforme describen los cronistas españoles del siglo XVI.

Chucheca (Anadara grandis) encontrada en la superficie de un conchero.


Todas las tierras de planicie costera de esta región son excelentes productoras de frutas, pero no así los cerros, que eran usados para fomentar el bosque de palmas.

No solo factores naturales incidían en la ubicación del poblado que luego formaría el conchero. Es evidente que se consideraba la cercanía de pueblos de tierra adentro, con los cuales intercambiarían productos diversos y, con los que no se tenía problemas bélicos.

La ubicación de los concheros –al menos en su gran mayoría- descarta sitios donde existiera la facilidad de la defensa ante una agresión.  De hecho no existe ninguna crónica ni relato del siglo XVI que haga mención a poblados costeros o de estuario situados de forma que los accidentes geográficos sirvieran en la defensa ante un embate enemigo. Tal estado de relativa tranquilidad quizá se debió a que todos estos grupos mantenían nexos familiares o clánicos.

2-Economía y organización política

La economía de los concheros, como se mencionó antes, giró en torno a una explotación múltiple de recursos naturales e industriales, según la fase de desarrollo y la posición geográfica de cada uno con respecto a otros poblados de tierra adentro para las actividades comerciales.

Pero no solo se debe considerar rutas terrestres. El sistema de bahías en forma de herradura facilitaron las rutas marítimas a lo largo de la costa. Oviedo, cronista español, narra que en cierta época del año llegaban indios de lengua cueva (pobladores del Darién, Panamá) hasta el golfo de Nicoya, con la finalidad de intercambiar cosas diversas por perlas.

Para que todo el sistema de producción reflejado en los concheros fuera realmente eficaz, era necesario que existieran centros especializados en diversas manufacturas y, que la mayoría no compitiera entre sí con los mismos géneros.

La organización social giró en torno a un sistema muy democrático, a juzgar por lo mencionado en las crónicas. En la península de Nicoya hubo dos grandes centros de poder, de los cuales sabemos que uno era el de Nicoya, cacique de toda la sección central y norte de la península. Otro cacique existió al sur de Nicoya, pero no se menciona su nombre en las crónicas de Oviedo.

 En el interior del golfo existieron otros caciques, pero de poco poder. Quizás el más famoso sea Chira, que dominaba una serie de islas y una sección de la banda oriental del golfo, donde, según menciona Cereceda y Dávila, el cacique Chira obtenía el oro.

El sistema político o cacicazgo de Nicoya funcionaba reconociendo la autoridad suprema del cacique, pero este tenía limitaciones en algunas áreas, ya que existía un consejo que discutía para aprobar o reprobar algunas cuestiones de gobierno. Los miembros del consejo venían de cada región del cacicazgo al centro donde residía Nicoya, y representaban a los jefes locales, denominados caciques menores por los españoles del siglo XVI.

Los concheros son sitios o poblados donde se realizaron determinadas actividades productivas, dirigidas a una red de intercambio comercial que abastecía de ciertos tipos de alimentos y artesanías a los poblados de la tierra adentro, los cuales a su vez hacían lo mismo con los pueblos costeros, con productos que en la costa no se conseguían o producían. Todo el sistema comercial estaba regulado desde la óptica del cacicazgo, mismo que mantenía relaciones de intercambio con otros cacicazgos.

El intenso comercio peninsular proveía desde la costa productos tales como sal, nueces, frutas, moluscos, pescado, taninos. También hay evidencias en algunos concheros de manufacturas especializadas, como los objetos de oro y cobre, hueso finamente tallado, collares y objetos tallados en conchas, tintes para telas y cerámica, y objetos de piedra pulida “celts”. La cerámica de uso común es posible que no toda se fabricara en los poblados costeros, y una parte del gran volumen visto en los concheros debió hacerse fuera del área. Una situación parecida debió ocurrir con la cerámica policroma, pero en este grupo hay que tener en cuenta el comercio de larga distancia por rutas marítimas. En algunos concheros la presencia de fragmentos de ciertos tipos cerámicos de origen mesoamericano es alta. Esta cerámica se fabricaba al norte, en la región de Rivas y Ometepe, Nicaragua, ingresando al menos una importante parte a Nicoya por los poblados costeros.

De toda la península se enviaban manufacturas y productos alimenticios a otros cacicazgos. La cerámica fabricada en Nicoya y la importada del norte, eran a su vez exportadas al este hasta la región del atlántico central, y al sur tan lejos como Diquís y el valle del Térraba. Y todo salía y entraba a Nicoya por los pueblos costeros, al menos, por algunos de ellos situados estratégicamente con respecto a las corrientes marinas y los vientos propicios para la navegación.



Cerámica de la península de Nicoya encontrada en el Valle Central Occidental. Izq. De fabricación propia; Der. Importada a Nicoya desde la región de Rivas, Nicaragua



3-Formación del conchero

Aunque no hay datos al respecto, es de suponer que todo conchero clase A, surgió como uno clase E o D. Dos o tres familias extensas ubican el lugar y hacen sus casas. Debido a la baja población humana inicial los desechos son pocos y dispersos. Todo lo que las familias desechan lo hacen en un sector del terreno que circunda la casa, conforme a los vientos que alejan los malos olores, tanto de la recolección marina y de estuario como de la cacería.

En esta etapa el producto es casi exclusivamente para auto consumo, y si hay algo que comerciar serán elementos muy específicos, entre los cuales podría considerarse los taninos del mangle y de otros árboles y sal, así como derivados procesados de animales (p.ej. cuero), o fibras trabajadas, además de objetos trabajados usando conchas, como el nácar o los collares llamados cháquiras.

La agricultura de granos debió tener algo de importancia, ya que las tierras eran vastas y se podía cambiar de parcela tras cada cosecha, con lo cual la mala calidad de los terrenos no era un problema. Inclusive, en épocas tempranas esta actividad pudo ser más importante que la pesca y la recolección, de modo que los vestigios de desecho se reducirían al mínimo.

Con poblaciones mayores o más tardías las tierras usadas en agricultura ya estaban al límite o, simplemente, ya no servían para el cultivo de granos. La estrategia alimentaria varía en dos frentes: a) la importancia del recurso marino y de estuario crece constantemente y, b) se recurre a la siembra de frutales y al fomento de bosques de palmas. Ambos frentes productivos se reflejan en los concheros con el acrecentamiento de desechos orgánicos e inorgánicos, que contienen huesos, conchas y caracoles, restos de peces y otros animales marinos, así como restos de procesos de trabajo en piedra, artefactos quebrados y mucha cerámica. También acompaña a estos desperdicios restos de construcciones anteriores o, parte de construcciones luego de reparaciones.
El lugar exacto de una casa cambiaba con el tiempo. De este modo, y al crecer la población, los concheros formaban pisos, uno tras otro, sobre los cuales se seguían construyendo.

Una variable importante es dada por las condiciones de suelo. Es posible que una parte de la población costera abandonara el poblado poco antes de las lluvias, para ir tierra adentro a sembrar parcelas familiares. Este sistema pudo producir el inicio del comercio costa-tierra adentro, pues quienes iban a las tierras agrícolas llevarían parte de los excedentes productivos para intercambiarlos por otros bienes, mismos que luego, al regresar a la costa comercializarían con aquellos que se mantuvieron en ella.

También el sistema de migración ida-regreso establecía nuevos lazos familiares que contribuirían notablemente en el desarrollo de o de los cacicazgos de Nicoya y anteriores.

4-Notas finales

Cada conchero contiene información de la vida de esos pueblos costeros, desde que llegaron al sitio hasta que lo abandonaron. Debido a que el conchero se forma día a día, el mismo se convierte en un libro, una bitácora de todas las actividades realizadas, ya sea en un caserío o un poblado; o bien nos narra como un pequeño caserío se convirtió en un importante poblado.

Pocos yacimientos en la arqueología tienen el potencial de los concheros nicoyanos para, mediante las técnicas adecuadas y el enfoque correcto, revelarnos una historia fabulosa, casi como una película en la cual mirar la forma que los pueblos antiguos resolvían los problemas de lo cotidiano. Y a esto hay que agregar que no existen dos concheros iguales, pues nunca hubo, ni hay, dos poblados iguales en todos sus modos y formas de hacer las cosas.

Estos yacimientos son comparables en su potencial informativo, a los yacimientos paleolíticos de África y Europa conservados ya sea por el clima o por su ubicación en cuevas y abrigos rocosos. La diferencia es que los yacimientos paleolíticos se procesan muy meticulosamente, y los concheros no.
Oscar Fonseca, un arqueólogo costarricense, mencionó una vez que cada yacimiento antiguo es como un gran libro cerrado, que para por leerlo había que destruirlo, pues cada página leída desaparecía. De modo que, si la lectura era superficial y sin comprensión, el haber leído esa página se constituía en un crimen.

Y más temor da el saber que constantemente los concheros, por esta mala comprensión que de ellos se tiene, están siendo destruidos para hacer urbanizaciones, hoteles y viviendas masivas. Los pocos que se conservan, a veces en medio de un campo de golf, iniciaron un proceso de destrucción lamentable, pues al estar sujetos al riego del campo, los materiales orgánicos empiezan a degradarse. Solo queda esperar que algunos concheros se salven, para que nos puedan narrar la vida tal cual fue en los tiempos anteriores a 1563 d.C.




*1: El atlatl (denominación náhuatl) es un arma arrojadiza, montada sobre un lanzador. Se usó desde el paleolítico superior en Siberia y América del Norte para la caza de bisontes y mamuts.