Introducción
Uno de los temas en arqueología más espinosos es el de la
identificación y singularización de figuras y emblemas, pues no siempre, por
desgracia, son tan claras como nos gustaría. Esto se debe, entre otras cosas, a
que generalmente la figura natural carecía de valor como tal, pues lo que
importaba de la misma era el modelo que tenía su explicación dentro del sistema
de creencias simbólicas, a nivel de la sociedad que empleó esas figuras.
En esta nota se verán algunos ejemplos –los más
representativos- de peces, ballenas, tortugas y crustáceos. En muchos casos se
pudo saber la especie que se tomó de modelo, pero en otros con identificar de
qué animal se trata es un logro, lo cual no evita realizar observaciones sobre
alguna o algunas especies potencialmente viables de ser el modelo de tales
figuras o emblemas.
Siempre en este tipo de identificación se encuentra una
cantidad de modelos mixtos, o sea, elaborados con partes de distintas especies
que tuvieron relevancia ideológica, lo cual se resuelve no solo indicando la o
las partes mezcladas, sino identificando cual animal es el principal.
Los animales acuáticos como símbolo
El agua, sea dulce o salada, siempre ha tenido un aura de
misterio, que en determinada circunstancia puede ser tanto de temor como de
alivio y regocijo. Dentro del chamanismo el uso del agua en los distintos
rituales fue elemental, ya que se interpretaba que mediante este elemento el
cuerpo y las cosas podían ser limpiadas (en sentido espiritual) ya que,
simbólicamente al aplicar agua, se traspasa un límite mágico. En este aspecto
aun hoy no estamos muy lejos de ese sentir espiritual en los ritos de iniciación
a la religión católica e hindú, entre otras.
Las criaturas que viven en el agua, y las que lo hacen tanto
fuera como dentro de este elemento (anfibios) fueron considerados
potencialmente como “otros” susceptibles, al menos algunos de ellos, de ser
tomados como símbolos de esa otra realidad cosmogónica. De este modo
dependiendo de la intensidad de contacto con los cuerpos de agua mayores
(grandes ríos, lagunas, estuarios y océanos) se escogieron diversas especies
como íconos y símbolos.
En Costa Rica, el símbolo anfibio más común es el cocodrilo
y el caimán (que no se incluyen en este trabajo). Dependiendo de cómo se mire
la relación de las diversas especies de ranas y sapos, también podrían
considerarse como símbolos principales ligados a lagunas o ríos, aunque es un
aspecto que debe estudiarse.
Los “animales del agua” o, mejor dicho, los símbolos
animales asociados al agua más notorios y que son los que trataremos aquí, son
las ballenas y delfines (mamíferos), tiburones (pez), cangrejos (crustáceos),
tortugas (reptiles) y, peces diversos.
En Costa Rica, no existe ninguna crónica o relato de la
época de la invasión europea que mencione alguna creencia o aspecto religioso
relacionado con los símbolos y emblemas que se encuentran en los objetos
arqueológicos, por lo que intentar un acercamiento explicativo a estas
representaciones es problemático, por decir lo menos. Lo mejor es limitarse a
identificar lo mejor posible los casos más comunes.
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Ilustración 1: Regiones arqueológicas según los
puntos cardinales.
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